Después de 13 años de estudio científicos confirman que hay vida después de la muerte.

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El conocimiento científico se está expandiendo cada día a un ritmo exponencial y las implicaciones de nuevos desarrollos, especialmente en aquellos que desafían un área que sigue siendo un punto focal de estudio para muchos médicos y neurólogos, es la relación entre la mente, el cerebro y la conciencia.

¿Es el cerebro el receptor de la conciencia o la conciencia es un producto de nuestro cerebro?

Estamos en un mundo en donde no es fácil creer en el más allá. Durante siglos la ciencia no ha dado lugar a una concepción de la vida después de la muerte. Es mucho más simple, más lógico, ver a la conciencia humana como una interfaz inmaterial que surge de los procesos neuroquímicos en el cerebro. Es decir, no hay alma, no hay vida después de la muerte. El universo es sólo átomos en el vacío. Conceptos como el cielo, el infierno, el alma y el espíritu carecen de sentido. ¿Qué sucede cuando morimos?

La ciencia aún no ha demostrado con absoluta certeza que la conciencia exista separadamente de nuestros cuerpos físicos, hay mucha evidencia (algo anecdótica y científica) de que la conciencia es algo completamente separado del cerebro.

Parece haber una gran coherencia cuando se trata de estudios que han examinado este tema en cuestión. Los nuevos descubrimientos en este campo están cambiando rápidamente la forma en que percibimos las cosas y nos relacionamos con el mundo físico.

El Dr. Bruce Greyson habla en una conferencia celebrada por las Naciones Unidas sobre la vida después de la muerte.

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El Dr. Greyson es considerado uno de los “padres” de los Estudios de la Cercanía a la Muerte. Es profesor emérito de psiquiatría y ciencias de la neuroconducción de la Universidad de Virginia.

En la conferencia habló sobre los casos de individuos que estaban clínicamente muertos (no mostraron actividad cerebral). E profesor describe cómo hay muchos ejemplos de experiencias cerca de la muerte, donde los individuos son capaces de describir las cosas que son imposibles de describir cuando estaban clínicamente muertos.

La comunidad científica es, por así decirlo, capaz de creer. El simple hecho de que la conciencia misma es una “cosa no-física” es complicado entender para algunos científicos.

Como resultado, encontramos que, porque no es materia, porque los científicos no ponen el menor interés en su estudio.

“Algunos filósofos y científicos materialistas se niegan a reconocer fenómenos como este”.

Debido a esto nos enfrentamos con la investigación de la naturaleza no-materialista, y la fuerte evidencia científica que tenemos, lo cual es contradictorio con el verdadero espíritu de la investigación.

Parece que de una vez por todas podemos decir que la ciencia ha afirmado la vida después de la muerte. Pero también ha registrado el atraso científico del Occidente. De hecho, la filosofía oriental ha buscado durante un largo tiempo la unificación de la mente y la materia como parte de una energía cósmica, especulando que la conciencia experimenta la existencia como un ciclo interminable de transición y renacimiento.